Mar Florès

Archive for the ‘Política y Economía de México’ Category

Opponent of Mexico’s Cartels Is Detained in Vigilantes’ Deaths

In Política y Economía de México on March 14, 2014 at 8:51 pm

Mexico Institute

hands in handcuffsThe New York Times , 03/12/14

Hipólito Mora often said that he started the first self-defense group in the Mexican state of Michoacán to end the boundless cruelty of the Knights Templar cartel — the killing, the extortion, and the monopolistic control it exerted over local lime growers. Now, a little over a year later, Mr. Mora, 58, whose ever-present cowboy hat and national commentary have made him the public face of Mexico’s vigilante movement, is accused of the very same offenses.

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Mexico: Wake up to the emerging market next door

In Historia, Política y Economía Internacionales, Política y Economía de México on September 24, 2013 at 3:43 pm

Mexico Institute

CNBC, 9/23/2013

drawing bar chartHave global investors been missing the emerging market right next door? Since a paper in 2001 focused investors’ attention on the BRICs—Brazil, Russia, India and China—those countries’ stock markets, averaged out, have risen about 400 percent. Meanwhile, the exchange of the emerging market at America’s doorstep has risen more than 650 percent. And in a time of dizzying capital flows in emerging markets—draining dry on expectations of the U.S. Fed tightening policy, then sloshing in again when Ben Bernanke on Wednesday unexpectedly kept the monetary fire hose blasting—Mexico looks rock solid by comparison.

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Reflexiones en torno a la Celebración de la Independencia de México

In Política y Economía de México on September 16, 2013 at 2:03 am

México, Hacia un Nuevo Sistema de Gobierno

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Hoy que celebramos en el país un año más del grito de nuestra independencia, del fin del dominio español de nuestro territorio, del nacimiento de nuestra nación y con ello, del surgimiento de nuestra identidad nacional, resulta pertinente reflexionar respecto a este primer aniversario, durante la presente administración federal.

En la coyuntura actual del sistema político mexicano, la necesidad de darle un giro al estilo de gobernar es fundamental en la construcción del régimen democrático, teniendo en cuenta que la democracia se organiza a través de instituciones que buscan generar confianza y respeto.

Desde 1821, que inició la guerra por la independencia mexicana, a través de diversos cambios en la estructura social y política y a lo largo de profundos lapsos históricos, hemos comprobado que cuando un gobierno se determina autosuficiente y capaz de resolver los problemas públicos por sí solo, la posibilidad de contar con un gobierno abierto e inclusivo (que cuente con la participación de la sociedad) es absurda. Es decir, es nula la suma gobierno más sociedad en la búsqueda de soluciones a las demandas ciudadanas, o mejor dicho, del bien común.

Desde esta perspectiva, hoy ya no resulta viable un gobierno cerrado, característico de un sistema autoritario, regido por las “reglas no escritas”, que no significan otra cosa más que arbitrariedad, irresponsabilidad, corrupción e impunidad de los servidores públicos, quienes entienden la función pública como botín y no como servicio.

Lo anterior se manifiesta en la crisis de legitimidad del Estado, de la representatividad política, cuando la sociedad deja de creer en las instituciones y en los políticos; le pierde interés a los acontecimientos políticos porque no tiene acceso a la información pública y toma finalmente la decisión de renunciar a participar en la cosa pública; esto es evidente en la baja recaudación de impuestos, así como en el alto grado de abstencionismo en las elecciones.

De tal suerte que en lo político-administrativo el México de hoy debe buscar reordenar y modernizar los modelos y programas políticos tradicionales.

Bien dice Anthony Giddens que en los países democráticos, los políticos tienen que escuchar a la opinión pública. Lo que significa que hoy por hoy la posibilidad de discusión y de elección conlleva al entendimiento de que en la política y en la administración pública los resultados son cada vez menos predecibles por la variedad de circunstancias en la toma de decisiones. Y es que en dicho marco contextual, se supone que la sociedad y el gobierno juntos determinan lo que habrá de hacerse en beneficio de ambos.

Es claro que en un México totalmente distinto al control de la sociedad por la vía jerárquica, donde se acentúa la distancia entre gobierno y sociedad, la acción del gobierno se vuelve inoperante y disfuncional cuando se pretende darle continuidad al modelo anterior.

De ahí que, siguiendo a Giddens, en una sociedad postradicional, la autoridad ya no pueda legitimarse mediante símbolos tradicionales o diciendo simplemente -así es como se han hecho siempre las cosas-. Hay que entender que eso se acabó porque la sociedad ya no está dispuesta a tolerar más un gobierno corrupto, ineficiente e ineficaz, incapaz de satisfacer las demandas. El político que no lo entienda así, que piense que se puede vivir todavía de la política, a costa del erario público, simple y sencillamente estará fuera de todo juego político en la búsqueda de acceso al poder, porque no estará ubicado en la realidad.

La cuestión de fondo es pues, reconocer que el nuevo sistema de gobierno mexicano debe ajustarse a las nuevas circunstancias, donde el principio de la legalidad de las instituciones debe ser el rector de las acciones del gobierno (para que ningún gobernante pueda hacer nada más allá de lo que está en la ley).  La participación ciudadana será determinante en la toma de decisiones del gobierno, coadyuvando a la prevención de los abusos de poder y a la redignificación de la política. No es suficiente preocuparse por escuchar la voz del pueblo cuando lo que se quiere es el voto, lo importante es no dejar de oírla mientras se gobierna. De no ser así, ésta se hará escuchar y probablemente será muy tarde para reivindicarse, al menos en el corto plazo.

A diferencia de aquel viejo sistema de gobierno, el sistema de gobierno abierto y participativo sí ofrece a nuestro sistema político, como describe Ricardo Uvalle, el conjunto de acciones que se llevan a cabo en consonancia con la vida pública, ya que toma en cuenta la opinión pública, la cooperación ciudadana y las iniciativas de los grupos no gubernamentales. Un gobierno abierto incorpora a su agenda institucional los valores de la responsabilidad pública, rinde cuentas a la sociedad, corrige errores y omisiones, interactúa con los ciudadanos y su sistema de pesos y contrapesos se rige por la democratización del poder.

Sólo falta que la clase política lo tenga presente y lo lleve a la práctica, si tiene la voluntad política de impulsar el proceso de cambio en la forma de gobernar hoy en día. De este modo, no tendríamos un sistema político corrupto (que no puede serlo por sí mismo, sino por las personas que lo hacen corrupto); en contraste, estaríamos hablando, entre otras cosas, de un gobierno regido por un servicio civil de carrera en la selección del personal de la función pública, que asume la responsabilidad de garantizar con eficiencia y eficacia el cumplimiento de su deber, que actúa con transparencia en el manejo de los recursos públicos.

En síntesis diría, que más allá de los modelos conceptuales para interpretar los procesos que ha vivido la nación mexicana desde su nacimiento, bajo estas premisas que propongo para la reflexión de este aniversario, considero que tanto gobierno como sociedad hemos aprendido grandes lecciones en la construcción de nuestro régimen democrático; y si bien hemos avanzado en distintos aspectos, falta mucho camino para consolidar una república democrática, representativa y federal. Así que no basta con estar conscientes de ello y reflexionarlo, sino actuar en consecuencia, porque no se aprende lo que no se aplica.

Esa es la independencia nacional que me gustaría celebrar.

Los Maestros….del caos en México

In Negociación Política y Cabildeo, Política y Economía de México on September 8, 2013 at 6:50 am

“Las manifestaciones de más éxito no son necesariamente las que movilizan más gente, sino las que suscitan más interés entre los periodistas. A riesgo de exagerar un poco, podría decirse que cincuenta tipos listos que sepan montar bien un happening para que salga cinco minutos por la tele pueden tener tanta incidencia política como medio millón de manifestantes”.  – Pierre Bourdieu (1994) –

Fieles al lema de su organización, “El Maestro luchando también está enseñando“, siguen tomando las calles de la Ciudad de México los miles manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), intentando defender su posición de minoría, ya radicalizada, que afecta a una mayoría de miles de habitantes de la capital del país, contra la Reforma Educativa del Presidente Enrique Peña Nieto y todo lo que ella implica en términos de evaluación para el personal docente.

Inconformes porque no fueron tomados en cuenta en el contenido del texto final para definir la aprobación de la Reforma Educativa, han optado por tomar las calles y con ello el espacio público que le pertenece no solo a ellos. Han bloqueado carreteras en otros puntos del país, el acceso al aeropuerto de la Ciudad de México, obstruido importantes vialidades. tomado las principales televisoras del país y obviamente, han abandonado las aulas, lo cual, en su conjunto, ha sido nota del día de todos los medios de comunicación nacionales y extranjeros. Buscaron reflectores, impacto, notoriedad, ante la falta de capacidad de seguir manteniendo un movimiento que se ha estrangulado ya así mismo. Se agotaron en su decisión de querer imponerse como fuera y luchar por su posición de poder, y no vieron que la búsqueda de una negociación con el gobierno sería imposible iniciarla bajo un esquema de todo o nada.

Siguiendo el método de Robbins (1997), existen cinco aspectos fundamentales que podrían lograr un acuerdo mutuo entre las partes en conflicto: interés, opciones para satisfacer ese interés, estándares para resolver las diferencias, alternativas de negociación, y desde luego, propuestas de acuerdos.

La resolución del conflicto no significa que se decida quién sale ganando o quién sale perdiendo; se trata de que las partes en su conjunto salgan favorecidas, que éstas compartan beneficios, aunque la balanza se incline por uno de los negociantes.

Sin embargo, no debe olvidarse que el objetivo de resolver un conflicto es obtener algo mejor con respecto a lo que se tenía antes de una negociación. Al respecto, debo confesar que no es fácil analizar cómo podría revertirse el status quo que hoy tiene la CNTE ante un callejón sin salida, en términos de desprestigio de su organización y falta de respaldo social a su movimiento.

Desde mi perspectiva, la estrategia que intentaron implementar les trajo justamente el efecto contrario; es decir, atrajeron a los medios en un afán de ganar espacios, simpatía y respaldo social, pero sus actitudes y comportamientos de los últimos días han generado tensión social y malestar entre los afectados por las movilizaciones, así como una oleada de comentarios negativos contra la organización y sus fines. Han sido señalados como un grupo reactivo, intolerante, violento e incapaz de justificar privilegios para el servicio profesional docente.

De ahí que es fundamental que los negociadores reconozcan las diversas caras de un conflicto, los estilos de comunicación y obviamente las posibles consecuencias de sus decisiones (negativas y positivas), para así poder aplicar las estrategias más adecuadas en la búsqueda de soluciones para los conflictos y solución de problemas.

El desconocimiento de esto, sumado a la improvisación y exceso de confianza en uno mismo, traen consigo fatales resultados. No hace falta ser experto para preverlo. Colocar la movilización al límite y no dejar ningún espacio a la negociación fue sin duda alguna un grave error.

Directivos españoles, la nueva competencia laboral en México

In Política y Economía de México on September 1, 2013 at 4:36 am

Hoy, México es para España lo que Estados Unidos es para millones de mexicanos….el sueño de una vida mejor.

La prudencia de Lázaro Cárdenas

In Historia, Geografía y Cultura de México, Política y Economía de México on August 19, 2013 at 5:00 am

En México, con motivo de la discusión nacional respecto a la Reforma Energética, comparto un análisis que me parece oportuno e ilustrativo, dada la evocación que se ha hecho a postulados o decisiones en el mandato del ex Presidente Lázaro Cárdenas, configurando así un cierto tipo de imagen que permita al gobierno de Enrique Peña Nieto legitimar el contenido de su propuesta de iniciativa de reforma a la Constitución. Sin duda, es un recurso de comunicación estratégica que ha sabido colocar en el momento oportuno pero habrá que ver el resultado del mismo.

El gobierno federal ha insistido en que no se privatizará PEMEX ni los recursos estratégicos del país; sin embargo, la izquierda radical y hasta cierto punto, la moderada, aseguran que así será y por ello han convocado a una consulta pública nacional para definir de forma legítima y consensada la propuesta del gobierno federal. Por su parte, el PAN defiende la participación de los privados en la difícil tarea de hacer más productivo el sector petrolero y con ello promover mejores condiciones para el desarrollo de México.

El día de hoy, el hijo del ex mandatario de México, Cuauhtémoc Cárdenas, presentó la propuesta de la izquierda referente a este tema, después del PRI y el PAN, que lo hicieron en días pasados. Así que en este momento, se cuenta con las diferentes posiciones ideológicas y técnicas que darán como resultado un acuerdo que se transformará en ley y proyecto de nación en materia de energía. Es fundamental que se haga un análisis profundo y amplio de un tema neurálgico para el desarrollo del país y por ello, citando a Krauze, nuestra clase política necesita actuar con mucha prudencia….

Enrique Krauze (18-Ago-2013)

Reforma

En la histórica decisión que llevó a Lázaro Cárdenas a expropiar las empresas petroleras incidió una experiencia personal. Hacia 1926, días después de su llegada como Comandante Militar de la Huasteca Veracruzana, las compañías petroleras de la zona habían tratado de sobornarlo con un cañonazo de 50,000 pesos y un lujoso Packard en la puerta. En Tuxpan vivía entonces su amigo y guía el general Francisco J. Múgica. Muchos años después, el 19 de abril de 1954, Cárdenas recordaba la escena en sus Apuntes:

En varias expediciones que realicé por los campos petroleros de las compañías extranjeras me acompañó el general Múgica y juntos presenciamos la actitud altanera de los empleados extranjeros con los trabajadores mexicanos. Las compañías estimulaban la rebelión armada en contra del gobierno para consumar sus despojos a los dueños de terrenos y extraer de contrabando mayor cantidad de petróleo. La vigilancia de los inspectores del gobierno no podía resultar eficaz con la rebelión en la propia zona. Mantenían a la población obrera en pésimas habitaciones, en tanto que las casas de los empleados extranjeros sobresalían por sus comodidades. En una ocasión que cruzamos … por los campos petroleros de Cerro Azul y Potrero del Llano, nos vimos detenidos en las puertas de las compañías, que cerraban los caminos, y fue después de una hora de espera que llegaron sus guardias a abrirnos el paso. Y esto le ocurría al propio comandante de la zona militar. Había que tolerarlos por las consideraciones que les concedía el gobierno. Comentamos con el general Múgica tan humillante situación para los mexicanos. Once años después, el 18 de marzo de 1938, nos tocó el honor de ver salir del país a las compañías extranjeras que detentaban la riqueza petrolera.

Pocos saben que fue el poeta José Gorostiza quien redactó la nota diplomática enviada al gobierno de Estados Unidos y el discurso del 18 de marzo de 1938. Aquel día, Cárdenas pidió -en sus propias palabras- “el respaldo del pueblo, no sólo por la reivindicación de la riqueza petrolera, sino por la dignidad de México”. La respuesta ciudadana fue masiva y entusiasta.

Una vez decretada la expropiación, Cárdenas no cerró las puertas a una negociación con las empresas petroleras. De hecho, según consigna Lorenzo Meyer, en abril de 1938 el secretario de Hacienda Eduardo Suárez “ofreció un arreglo según el cual las propiedades podían volver a ser operadas por las empresas, pero bajo contrato con México” (Lorenzo Meyer, Las raíces del nacionalismo petrolero en México, Océano, 2009, p. 220). Al año siguiente, entre el 8 y el 22 de marzo de 1939, Cárdenas sostuvo ocho pláticas con Donald R. Richberg, representante de las compañías petroleras. A ellas acudió también el embajador de México en Estados Unidos Francisco Castillo Nájera, quien después de cada junta redactó inmediatamente lo hablado. En la segunda reunión, Cárdenas esbozó un “plan de entendimiento” que recogía “las ideas capitales del Gobierno”. En él declaraba estar abierto a celebrar un “Contrato de largo término para la cooperación entre las compañías y el Gobierno en la explotación de la industria petrolera” y mostraba disposición para un “arreglo de nuevas inversiones para el fomento de la industria: exploraciones, establecimiento de refinerías, etc”. El 21 de marzo, en carta dirigida a Richberg, Castillo Nájera confirmaba la aceptación de que “se constituya una asociación cooperativa, entre el Gobierno … y las compañías cuyos bienes fueron expropiados…” y mencionaba “la conveniencia de un contrato único que facilita la propuesta obra de colaboración”. Todo ello, siempre y cuando las compañías no pretendieran regresar al statu quo anterior y se avinieran a tener “injerencia” sólo en las “secciones financiera y técnica” de la operación. En carta aparte, el Presidente insistió en una condición inamovible: la aceptación de que la mayoría del Consejo de Administración y el Gerente de las empresas que manejarían la industria fuesen designados por el Gobierno (La verdad sobre la expropiación de los bienes de las empresas petroleras, Gobierno de México, 1940, pp. 108-128. Edición Facsimilar, Miguel Ángel Porrúa, 1999).

El acuerdo previsto nunca se concretó, pero la disposición al arreglo se reflejó en la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional (Diario Oficial, 9 de noviembre de 1940) que admitía, en efecto, la posibilidad de celebrar “contratos con los particulares, a fin de que éstos lleven a cabo por cuenta del gobierno federal los trabajos de exploración y explotación”.

¿Cómo explicar esa actitud? Evidentemente, Cárdenas no albergaba la menor simpatía por “la dictadura económica del capitalismo imperialista” (entrada del 19 de marzo de 1938 en Obras, I. Apuntes, p. 391). La actitud del Presidente se explica por su prudencia. Cárdenas no era un hombre dogmático sino un joven general revolucionario que ensayaba -con una difícil mezcla de cautela y firmeza- soluciones prácticas frente a cada circunstancia, siempre dentro de la Constitución.

La prudencia explica muchas cosas. Desde el inicio de su gobierno, Cárdenas se apartó de Calles y no azuzó más el conflicto con la Iglesia. En 1936, ante la rebeldía empresarial de Monterrey, estableció desde el Estado lo que se llamó “el equilibrio de los factores de la producción”, pero sin ahogar a la iniciativa privada. En la Confederación de Trabajadores Mexicanos favoreció el ascenso de los sindicalistas moderados (como Fidel Velázquez) sobre los líderes comunistas. En 1940, al visitar San José de Gracia, Michoacán, felicitó al patriarca del pueblo, el padre Federico González, por el reparto en pequeñas propiedades que había organizado tiempo atrás: “De haberlo sabido antes, esto es lo que hubiera hecho” (testimonio personal de Luis González). También por prudencia, en los albores de la Segunda Guerra Mundial eligió como sucesor al moderado Ávila Camacho y no al radical Múgica. Y así se explica que, una vez consolidado el dominio nacional sobre los hidrocarburos, considerara prudente la posibilidad de celebrar contratos con el capital privado bajo la estricta rectoría del Estado.

Las circunstancias internacionales (el estallido de la guerra, la demanda de hidrocarburos) y la capacidad de los ingenieros y obreros mexicanos se conjugaron muy pronto para que Pemex sorteara con éxito los problemas técnicos y financieros derivados de la expropiación que Cárdenas, por prudencia, quizá había previsto. Ya fuera del poder, a lo largo de tres décadas (murió el 19 de octubre de 1970) en el entorno polarizado de la Guerra Fría, el general registró en sus Apuntes su negativa a la participación privada, en particular la extranjera, en la industria petrolera. Cuando López Mateos -para rejuvenecer a la Revolución Mexicana ante la pujante Revolución Cubana, para parecer más cardenista que Cárdenas- selló la imposibilidad constitucional a toda participación privada y afianzó el monopolio de Pemex, Cárdenas acudió a felicitarlo. No había contradicción o imprudencia en hacerlo: compartía, como tantos otros mexicanos con vocación de servicio en aquella época, el estatismo moderado del “desarrollo estabilizador”. Nadie imaginaba entonces los inminentes delirios petroleros del estatismo fanático y sus espeluznantes costos.

Nunca sabremos lo que Cárdenas habría pensado sobre la Reforma Energética. Sabemos que actuaba con prudencia, no con dogmatismo, ante las circunstancias de su tiempo. Pero su tiempo no es nuestro tiempo. Lo imprudente en nuestro tiempo es esparcir mentiras de mala fe (“no se necesita mucha ciencia para perforar un pozo de petróleo, es como perforar un pozo de agua”). Lo imprudente en nuestro tiempo es ampararse en un dogma nacionalista como si el reloj se hubiera detenido en 1938. Lo prudente en nuestro tiempo es atender las observaciones técnicas, no las políticas. Lo prudente en nuestro tiempo es debatir sobre la Reforma bajo el signo de la racionalidad económica, en un clima de tolerancia y respeto a la diversidad de opiniones.

La discusión sobre el problema petrolero debe encarar con realismo las circunstancias actuales de México. Para resolverlo, Cárdenas no nos dejó un libreto. Nos dejó una actitud: la prudencia.

Zarpar y navegar

In Política y Economía de México on July 27, 2013 at 4:12 pm

pactopormexico

¿Será capaz este acuerdo político, llamado Pacto por México, sostenible, duradero y efectivo para el país?

El gobierno del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, logró este acuerdo histórico para el arranque de su gestión, y al parecer le apuesta a dicho instrumento de negociación política el éxito de los 95 puntos contenidos en él y firmados con los líderes partidistas estratégicos para ejercer el poder. Si bien es cierto que la pasada contienda electoral de julio no afectó de manera trascendente el Pacto entre actores políticos, el próximo periodo de sesiones en el Congreso de la Unión, y con él las iniciativas que posiblemente condicionen la continuidad y/o efectividad del Pacto por México (esto es, la reforma política y fundamentalmente, la reforma energética), determinarán el futuro de este gobierno, y con él, el de la nación.

Aquí el análisis de Silva-Herzog y solo al tiempo los resultados esperados…

http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/el_blog_de_jess_silva_her/2013/07/zarpar-y-navegar.html

El Pacto por México: Debilidades y retos

In Política y Economía de México on July 25, 2013 at 9:26 pm

José Woldenberg | (25-Jul-2013)

El Pacto por México fue una agradable sorpresa. (Para mí, por supuesto. Soy incapaz de hablar por alguien más). Los tres principales partidos del país y el gobierno de la República asumían con claridad que no tenían, cada uno por separado, los votos suficientes en el Legislativo para hacer su peculiar voluntad. Que eran necesarios los acuerdos y que si estos eran ambiciosos, abarcadores, con sentido, mejor que mejor. Se trataba -entiendo- de trascender las alianzas puntuales y efímeras que se han repetido a lo largo de los últimos 16 años, pero también de dejar atrás los sueños guajiros de construir mayorías artificiales en el Congreso. Resultaba del reconocimiento de una realidad del tamaño de una catedral y ofrecía una ruta de transformaciones para el país.

Arrancó con logros nada despreciables. Las reformas constitucionales en materia de educación y telecomunicaciones fueron sus primeros frutos. El nombramiento de los integrantes de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación les siguió. (Faltan por supuesto las reformas legales en las respectivas materias y está en curso el nombramiento de los titulares de Ifetel y la Comisión Federal de Competencia). Probó ser, con el concurso de las tres principales fuerzas políticas, un mecanismo capaz de dar frutos relevantes.

Sin embargo, desde muy temprano también aparecieron sus debilidades y se anunciaron los que serían sus retos mayores. En el PAN y en el PRD brotaron casi de inmediato las diferencias, las fracturas. Fue público y notorio que en el seno de ambos partidos existían corrientes a las que no les gustaba la fórmula de procesamiento del Pacto y/o sus contenidos y/o su significado. En el caso del PRI, al parecer, esas tensiones no se han presentado -o no con la fuerza en que han aparecido en los otros partidos- porque de nuevo la Presidencia de la República es capaz de alinear a los miembros de su partido. El siempre ambiguo tema de la disciplina sin la cual los partidos dejan de serlo.

Lo cierto es que los partidos suelen ser constelaciones complicadas. No son ejércitos y menos iglesias. Aunque compartan una “fe” y existan órganos de dirección jerárquicos, normalmente están poblados por corrientes, grupos, tribus (como las quiera usted llamar), que expresan sensibilidades, diagnósticos, idearios y ambiciones y alucines diversos. Su dinámica marca no solo la vida interna de la organización, sino modela su perfil. Y al parecer, ello no fue tomado en cuenta por las direcciones del PRD y el PAN (o para no exagerar, no fue tomado en cuenta con suficiencia). De tal suerte que el Pacto, que tan buenos augurios presentaba para el conjunto, se ha convertido en la manzana de la discordia en los partidos. El espectador tardío y naif bien puede preguntarse: ¿qué hubiera pasado si en el procesamiento y firma del Pacto hubiesen participado los coordinadores parlamentarios de los partidos o los portavoces de las corrientes que se sintieron excluidas de tan ambiciosa iniciativa? Una pregunta a destiempo, quizá buena para la especulación.

Pero además, para el periodo de septiembre parece anunciarse el desafío mayor del Pacto: la discusión y eventual aprobación de las reformas fiscal y energética. Dentro de los “acuerdos para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad” aparecen enunciados dos grandes temas: 1) “Una reforma energética que sea motor de inversión y desarrollo” y 2) “Una reforma hacendaria eficiente y equitativa que sea palanca del desarrollo”. Y aunque en el caso de la primera se asienta con cuidado que: “Los hidrocarburos seguirán siendo propiedad de la Nación. Se mantendrá en manos de la Nación, a través del Estado, la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de Pemex como empresa pública. En todos los casos, la Nación recibirá la totalidad de la producción de Hidrocarburos. (Compromiso 54)”, no solo la tensión crece, sino que el PAN ya anunció que presentará, por su parte, una iniciativa en la materia.

Son dos temas sensibles que no pueden discutirse el uno sin el otro, e incluso sin hacer explícito y mensurable el horizonte dentro del cual se insertan, pero que sin duda tensionarán no solo las relaciones entre los firmantes del Pacto, sino en el seno de la misma sociedad. ¿Serán capaces los autores del Pacto de generar iniciativas conjuntas en esas materias? ¿O cada uno de los participantes pondrá sus aspiraciones sobre la mesa? ¿Se formarán con ello nuevos alineamientos o se mantendrá viva la noción de un pacto inclusivo? Son preguntas que se resolverán en las próximas semanas y meses.

Por lo pronto, más allá del desenlace puntual, volvemos a enfrentarnos, como país, a una realidad más grande y profunda que el Océano Pacífico: los acuerdos entre partidos son la pieza imprescindible para que cualquier reforma logre cuajar. Y si no se construyen, pues no habrá. Eso hoy lo entiende todo el mundo, aunque los acuerdos -los pactos- sigan teniendo tan mala opinión pública y prensa entre nosotros.

Better Life Index (OECD)

In Organismos Internacionales, Política y Economía de México on May 30, 2013 at 9:53 pm

better life index

www.oecdbetterlifeindex.org/countries/mexico/

Interesting and ironic the fact that mexicans are more satisfied with their lives than the OECD average, with 85% of people saying they have more positive experiences in an average day (feelings of rest, pride in accomplishment, enjoyment, etc) than negative ones (pain, worry, sadness, boredom, etc).

Mexico ranks low on most of the topics and results are real. Great part of the population do not have opportunities to reach a better life, such as having the access to education, a safe town, a decent income or a job.

Therefore, is complicated to understand the reasons of feeling happy about their lifes if the minimun standards to survive are not covered by the state.

Wages do not meet the expectation of Mexican professionals, to the extent that in some cases a “master builder” receives a salary equal to or greater than that of a professional who studied engineering, accounting, medicine, marketing or advertising.

This is not acceptable because the country has everything to be competitive and developed but more than half of the population is poor. It is true that the economic growth is expected to be better next year for Mexico but it does not mean a better life for mexicans. Unfortunately, besides the reforms and improvements that stakeholders of the political system are developing, the main problem in Mexico persists: corruption.

Plan Nacional de Desarrollo de México (2013-2018)

In Política y Economía de México on May 23, 2013 at 5:10 am

ImageHace un par de días, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, presentó el Plan Nacional de Desarrollo (PND), que buscará transformar el país y no solo normar las acciones inmediatas o de coyuntura durante su administración. Presentó un planteamiento estratégico, con visión de Estado y de largo alcance, lo cual normalmente no estamos acostumbrados a ver cuando se elabora un plan de gobierno, plan libro o requisito en el primero año de la gestión pública federal.

El proceso de consultas del presente Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 se llevó a cabo entre el 28 de febrero y el 9 de mayo de 2013. La respuesta de la ciudadanía fue ejemplar. En total, se registraron 228,949 participaciones.

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Se incluyen por primera vez indicadores que reflejen la situación del país en relación con los temas considerados como prioritarios para darles puntual seguimiento y conocer el avance en la consecución de las metas establecidas y, en su caso, hacer los ajustes necesarios para asegurar su cumplimiento. Los indicadores propuestos fueron diseñados por instituciones y organismos reconocidos internacionalmente y son calculados periódicamente, lo cual asegura su disponibilidad, calidad e imparcialidad.

El PND busca hacer de México una sociedad de derechos, en donde todos tengan acceso efectivo a los derechos que otorga la Constitución. Está empatado con las 5 metas de gobierno que llevarán a un desarrollo corresponsable para enfrentar los desafíos que enfrenta el mundo:

  1. México en Paz
  2. México Incluyente
  3. México con Educación de Calidad
  4. México Próspero
  5. México con Responsabilidad Global.

Paralelamente, se incluyen 3 ejes transversales:

  1. Democratizar la productividad
  2. Un gobierno cercano y moderno
  3. Perspectiva de género

El documento completo lo ha publicado la Presidencia de la República en su portal de internet (http://pnd.gob.mx/), siendo un proyecto accesible, ágil y dinámico. Resulta imprescindible revisar esta propuesta de ordenamiento del conjunto de políticas públicas que buscará realizar el gobierno federal de forma corresponsable con la sociedad, a fin de poder involucrarnos y participar de manera informada y responsable; no es responsable la crítica o la descalificación con un absoluto desconocimiento. Que el Plan sea una posibilidad de transfomar de manera integral al país, si es que se constituye como un instrumento eficaz de gestión pública. Esperaría un nuevo estilo de gobierno, no solo de forma sino de fondo.

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